El crecimiento genera una complejidad interna que suele ser mayor freno que el propio mercado. ¿Cómo evolucionar hacia el éxito?
Categoría: Reputación
La percepción es la verdadera realidad para las marcas. En un mercado donde las diferencias tangibles son cada vez menos evidentes, la verdadera competencia reside en la capacidad para generar percepciones positivas en las personas.
A medida que los portafolios de marcas se expanden y se hacen más complejos, la estrategia y la gestión coherente de la arquitectura de marca se ha convertido en un reto cada vez mayor para las organizaciones.
La revolución de las canas está en marcha. Estamos entrando en una nueva línea de longevidad de la humanidad y las marcas deberían adaptar sus estrategias a un colectivo que cada día es más importante.
La pandemia ha llevado a los consumidores a un nuevo modelo de relación con las marcas. El peso de los activos intangibles ha aumentado un 5%, poniendo de relieve la necesidad de aportar valor compartido para asegurar el futuro de las organizaciones.
Vivimos en un mundo lleno de símbolos, inmersos entre señales de todo tipo. Los símbolos tienen efectos poderosos y pueden ser utilizados por las marcas para reforzar su significado, aunque muy pocas han sabido sacarles partido.
Los ideales de belleza siempre cambian. En realidad, lo que consideramos “bello” es un reflejo de los valores humanos, que han evolucionado a lo largo de las distintas sociedades. Hoy la belleza es más inclusiva que nunca.
Las marcas también pueden tener miedo escénico. A veces saben lo que quieren decir, pero cuando están frente a sus clientes, las palabras simplemente no están ahí.
El networking está sobrevalorado, lo importante no es dar una tarjeta de visita si no construir una relación capaz de despertar alguna emoción.
La mala comunicación puede dejar a los empleados confundidos, improductivos y desconectados de la empresa. Pero son muchos los casos que todavía la descuidan, afectando negativamente en los resultados de negocio.









