La transparencia de las marcas

10 EJEMPLOS PARA APRENDER DE LOS ERRORES

Es muy raro ver publicado un estudio o un informe como este, que refleje los errores de gestión de reputación de una marca.  Lo habitual es todo lo contrario, ver contenidos sobre cómo las marcas tienen una buena reputación y qué es lo que hacen para conseguirlo.

Los 10 errores que refleja el informe son:

1. Tribunal de cuentas: por el retraso en la fiscalización de las cuentas de los partidos políticos

2. La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y Banco de España: por no proteger a los clientes minoristas en la emisión de las participaciones preferentes

3. Comité de Auditoría de Bankia: por negligencia en sus funciones de supervisión de la aprobación de la auditoría de cuentas

4. Comisión de Nombramientos del Banco de Santander: por su omisión de velar por la conducta ética de sus consejeros

5. Consejo de Administración de Telefónica: por omitir la consulta de la propuesta de remuneración de los consejeros y de la alta dirección a la Junta General de Accionistas

6. Patronato del Museo del Prado: por la falta de políticas y procesos de selección en relación con el nombramiento del presidente del Patronato del Museo del Prado

7. Asamblea de Madrid: por su negativa a publicar los sueldos de sus diputados en la web

8. Comité de Autorregulación y Comisión Mixta sobre contenidos televisivos e infancia: por su falta de compromiso en el control de contenidos audiovisuales en materia de protección de menores

9. Consejos de Administración de las empresas del IBEX con una presencia de mujeres inferior al 10%: por su reiterado incumplimiento de las recomendaciones sobre diversidad del Código Unificado

10. Asociación Española de Fundaciones: por su falta de iniciativa para impulsar la transparencia y el buen gobierno en el sector fundacional

Ante estos errores cabe formularse las siguientes reflexiones:

- El proceso de construcción de reputación de marca ha de estar integrado en el ADN de la organización y por ende ha de emanar de los principales directivos.

- Está claro que somos humanos y podemos cometer errores pero creo que dichos errores pueden ser voluntarios o involuntarios. Me preocupan más los voluntarios ya que reflejan una mala gestión directiva de la reputación.

-Es perfectamente legítimo que las marcas indiquen o hagan políticas y procedimientos de actuación para construir todos los aspectos de la reputación de marca (buenas prácticas, buen gobierno, etc.) pero todo esto “se cae” si los directivos que las han de aplicar no quieren cumplirlas.

Es una pena, ya que se generan unas expectativas falsas que conllevan una falta de confianza difícil de recuperar.

 

Carlos Pursals
Reputation Strategist


That is not the question

Comunicar o no comunicar, esa no es la cuestión.

Hablar del valor crítico de la comunicación empresarial a estas alturas sería un absurdo. Como bien saben los profesionales y estudiantes de la comunicación del mundo (gracias, Watzlawick) todos -personas y entidades- comunicamos lo queramos o no: es imposible ‘no comunicarnos’, no lanzar mensajes con todo lo que hacemos y decimos cada día. Y es imposible no recoger frutos con ello. Sin embargo en los últimos años, la comunicación ha visto crecer su reino de una forma que nadie había podido imaginar.

La tradicional interpretación de la Teoría de la Comunicación, unidireccional y sin retorno, ha dado paso a una democratización y socialización de las relaciones comunicativas entre las empresas y sus públicos. Internet y las redes sociales han dado voz universal a todos: los clientes y consumidores tienen ahora el inmenso poder de expresar sus opiniones y hacerlas llegar al mundo entero, respondiendo a los mensajes que las empresas les transmiten y convirtiéndose en prescriptores o feroces críticos de marcas y productos.

Este hecho, que algunos consideran un terrible mal de nuestros días, es en realidad una extraordinaria oportunidad para pequeñas empresas y profesionales que ya pueden hacer llegar sus mensajes y relacionarse con sus públicos como sólo los grandes podían hacer antes. En un mercado sin fronteras y cada vez más segmentado que ofrece productos y servicios ‘a medida’, pymes y autónomos pueden también usar la comunicación para dirigirse a sus públicos y crear comunidad con ellos de una forma directa y personal.

Por eso, comunicar o no comunicar no es la cuestión. Las empresas y los profesionales de cualquier área deben interiorizar la comunicación como una inversión y una necesidad estratégica, no como un coste o un riesgo. Internet y las redes sociales permiten un diálogo fluido, una aproximación directa a nuestros públicos y un acceso a una cantidad de clientes potenciales como jamás habríamos soñado a un coste muy pequeño; y no sólo para dirigirnos a ellos sino -aún más importante-, para escuchar lo que esperan de nosotros (la única manera de mejorar y competir) y responder a las cuestiones o críticas de nuestro público, otra excepcional oportunidad para perfeccionarnos y recuperar la confianza de quienes nos critican. El coste de no hacerlo será, sin duda, grande.

No es necesario hacer grandes inversiones ni crear departamentos especializados para salir al mundo con nuestra empresa o nuestro perfil profesional: la ingente cantidad de herramientas, profesionales independientes y agencias de todos los tamaños y especialidades ponen al alcance de cada empresa y cada profesional un abanico de servicios que se ajusta a todas las especificidades y presupuestos. De hecho, la flexibilidad que pymes y profesionales tienen a la hora de implantar estrategias comunicativas es muy superior a la de las grandes compañías donde las decisiones se toman más despacio y los cambios requieren muchas más condiciones que en entornos más limitados. Para las pequeñas y medianas empresas y para los autónomos, el ratio de efectividad que alcanza la comunicación gracias a las nuevas tecnologías es altísimo y la consecución de clientes resulta mucho más barata, permitiendo mejorar y gestionar la reputación de forma mucho más sencilla y directa.

Y si la comunicación con nuestros clientes es vital, la comunicación en el seno de nuestras propias empresas no lo es menos: los empleados y profesionales de una entidad son sus primeros y más directos clientes, sus posibles embajadores y sus mejores auditores. Y nos comunicamos con ellos muchas horas al día durante mucho tiempo. También aquí la factura que pasa el silencio de una empresa es, indudablemente, muy elevada como ya hace años apuntó un interesantísimo estudio de la Universidad de Harvard titulado ‘¿Está el silencio matando a su empresa?’.

 

Juan Antonio Martínez

Communication Strategist

 

 

Fotos: Shutterstock


El momento Eureka

4 reglas que facilitan la innovación

Pensar en innovación en una Compañía a menudo va asociado a una serie de personas con bata blanca, trabajando en un departamento de I+D. Lamentablemente, la innovación no puede estar centrada en un departamento, sino que debe ser una actitud global de la propia empresa.

No tiene sentido creer que una gran idea solo puede venir de alguien que se dedica exclusivamente a investigar. La realidad es que cualquier empleado, un cliente, un proveedor o incluso un extraño pueden ser los autores de esa novedad, aunque tal vez ellos no sean conscientes en ese mismo momento. Todo aquel que esté involucrado de algún modo en tu negocio puede ayudarte a generar innovación. Las grandes empresas ya se han dado cuenta de ello y, a menudo, su inversión no pasa únicamente por mejorar el producto sino por mejorar la propia experiencia de marca y el valor percibido.

En este punto, el branding -como catalizador del proceso de creación de valor- y la experiencia de marca convergen de modo que resulta beneficioso tanto para la marca como para el producto.

Algunas Compañías como Nestlé han conseguido reinventar su I+D a través de programas de innovación abierta, como Nestlé Innova. Según comentan, la innovación es una necesidad para sobrevibir, y agregan que su nuevo mantra “innovar o morir” combinado con la innovación abierta podría ser el leitmotiv de las empresas de hoy.

Lego es otra de las más conocidas. Fue una de las primeras  en permitir a sus clientes sugerir nuevos productos que después se podían hacer realidad a través de su iniciativa Lego Mindstorms

Pero a pesar de el tópico que comentábamos al inicio de este escrito, a cerca del sabio despistado, es fundamental como organicemos estas nuevas ideas para que podamos actuar sobre ellas.

Aquí os lanzamos 4 sencillas reglas que permitirán la mejora de vuestros procesos de innovación:

1-    Centralizad el sistema.

Empezad creando un espacio o una plataforma donde recoger y compartir ideas. Aseguraos de estar utilizando una herramienta dinámica, con oportunidades para colaborar y dar respuesta.

2-    Etiquetad vuestras listas de ideas.

Para mantener las ideas claramente organizadas, utilizad etiquetas o tags, del mismo modo que se utiliza este sistema en las redes sociales.

3-    Asignad un líder a cada lista.

Para cada lista de ideas es importante establecer una persona responsable, con la capacidad de actuar y tomar decisiones sobre dichas ideas.

4-    Distribuid cuanto antes.

Para evitar el colapso en la entrada, organizadlas cuanto antes. Desestimad las ideas que no sean viables y trasladad las que sí lo sean a la lista adecuada.

En la medida que se tomen decisiones es importante comunicarlas de inmediato. La gente valorará positivamente saber qué ideas han prosperado y eso les motivará a trasladar sus pensamientos en el futuro.

El momento Eureka no existe, la mayoría de esfuerzos en innovación no fallan por la falta de ideas sino por la falta de un sistema organizado, propio de una cultura corporativa abierta a la innovación.

 

Carlos Puig Falcó

CEO en Branward

 

 

Fotos: Lego, Shutterstock


La reputación de la banca

El sector financiero español ha sido uno de los actores más involucrados directamente en la actual situación de crisis que tenemos encima. Lo cierto es que si de una manera individual vamos analizando los datos éstos pueden parecernos casos aislados. Pero leyendo el artículo publicado en El País me di cuenta de la situación actual de la merecida reputación que tienen el sector bancario en nuestro país: “La justicia española está investigando a 9 entidades financieras y hay 90 directivos imputados”.

Las entidades financieras investigadas son Bankia, Caja Madrid, Banca Cívica, CAM, Banco de Valencia, Caixa Penedés, Caja Castilla La Mancha y Eurobank y han recibido casi 38.000 millones de euros de nuestros impuestos, cantidad que supera a todos los recortes que el Gobierno ha tenido que hacer.

Siempre he defendido que el proceso de construcción de reputación de una marca pasa por la correcta gestión de la cultura organizacional, los comportamientos que se llevan a cabo y por último por la comunicación de marca. Pues bien, parece que los comportamientos de los directivos bancarios no han sido muy ejemplares, aunque tal vez venían provocados por una cultura organizacional que permitía ese tipo de malas prácticas.

Lo cierto de todo esto es que no sabemos si va a existir algún tipo de castigo ejemplar para la clase directiva de estas 9 entidades financieras. Ese desconocimiento permanente, o sea esa falta de pronunciamiento judicial, es lo que hace que la gente tenga una nula credibilidad y confianza en la justicia. Parece que los “poderosos” son intocables, que los que han hecho salvajadas de guante blanco no salen perjudicados y se van a su casa “de rositas”, mientras que si uno es pequeño y desconocido seguro que no ocurriría lo mismo.

Alguien puede argumentar que sólo fueron errores de gestión, que vinieron provocados por la situación del mercado; pero me sorprende que “errores de gestión” dejen un agujero de casi 38.000 millones de euros que tenemos que pagar entre todos.

Lo de la solidaridad tienen un límite!

A mi entender le será muy difícil al sector bancario recuperar algún grado de credibilidad que le permita generar una mejor reputación, ya que las “heridas” que ha provocado ante particulares y Pyme’s son demasiado grandes como para poder creer que lo pueden hacer diferente.

Una vez más se demuestra que el proceso de construcción de reputación de una marca no solo pasa por la comunicación, sino que cada vez adquiere más importancia la correcta gestión de la cultura organizacional así como los comportamientos que se llevan a cabo. Una vez bien hechas ambas cosas, nos podemos dedicar a comunicar los valores.

Lo que me temo también es que pocos gestos hará el sector bancario para mejorar su reputación. Mientras “no muevan ficha” de verdad y nos convenzan al resto de los ciudadanos con otras nuevas maneras de hacer, que si creo que son posibles, todo continuará igual.

 

Carlos Pursals

Reputation Strategist

 

 

Foto: Shutterstock

Artículo publicado originalmente en Reputaciondemarca.com


Industria alimentaria a revisión

Ante esta avalancha de informaciones, las marcas hacen retirada masiva de muchos de sus productos de los lineales con la intención de demostrarnos que están tomando cartas en el asunto, aunque no sea un problema de seguridad alimentaria para los consumidores.

Coincidiendo en el tiempo, me ha llamado mucho la atención el lanzamiento de la campaña Crece de Oxfam sobre el papel de las 10 grandes empresas mundiales de alimentación y bebidas. Según se desprende del citado informe, quiero destacar 2 grandes cuestiones al respecto de la reputación de la industria de la alimentación y las bebidas:

1.- Poca transparencia en relación a sus cadenas de suministro

2.- No se dispone de políticas adecuadas para proteger a sus comunidades locales

Analizando ambos puntos, apreciamos claramente la relación existente entre el tema de la transparencia de la cadena de suministro con el problema de la retirada de producto que comentábamos. ¿Es cierto que las grandes corporaciones no controlan lo suficiente su cadena de suministro?, ¿es posible controlar la cadena de suministro al 100%?, ¿si hubiera mayores medidas de control se podría  haber evitado el problema y la consecuente retirada de productos?

Por otro lado, el hecho de que no se disponga de políticas adecuadas para proteger a sus comunidades nos lleva a pensar que sería necesario revisar la estrategia de responsabilidad social de estas marcas. En ningún caso deben ser meros “maquillajes de marketing verde” sino políticas de compromiso autenticas.

Estos 2 aspectos, aunque en algunos casos parece que cuesta creerlo, son elementos necesarios e indispensables para construir la reputación de una marca y deberían ser tenidos en cuenta en el propio ADN de las organizaciones para que pudieran ser mejor afrontados.

Creo que los últimos hechos relacionados con la industria de la alimentación y bebidas deberían hacer reflexionar seriamente a dichas marcas. Por lo menos en el sentido de revisar sus políticas de construcción de reputación, que permite generar y recuperar la máxima confianza de sus stakeholders.

 

Carlos Pursals

Reputation Strategist

 

 

Foto: Shutterstock


Marca Responsable

A primera vista podemos valorar esta cifra como un vaso medio lleno o medio vacío, según nos interese. A mi me gusta verlo medio lleno por que significa que tenemos todavía recorrido para llenarlo. ¿Por qué digo esto?

En el estudio también se dice que el 40% de los ciudadanos no tenemos todavía en cuenta la responsabilidad de las marcas como elemento clave para comprar un producto o servicio.

¿Qué entendemos como ciudadanos por marca responsable? Según el mismo estudio se indica que los tres valores que debe tener una marca para ser entendida e interpretada como responsable por parte de los ciudadanos son: transparencia (100% de los ciudadanos), ética (según el 94% de los ciudadanos) y respetuosa con la comunidad (80% de los ciudadanos). También dice el estudio que los ciudadanos creemos que las compañías deberían mejorar en estos tres aspectos, ya que la peor valorada es la transparencia, seguida de la ética y del respeto a la comunidad.

Pues bien aquellas marcas que quieran seguir existiendo en el mercado, acaban de obtener un estudio muy claro sobre cuáles deberían ser los indicadores clave a trabajar en el futuro si quieren seguir contando con la confianza de los consumidores: más transparencia, más ética y más respeto a la comunidad donde actúan.

No se si alguna marca se puede permitir el lujo de perder este año un 30% de sus clientes o consumidores. Creo que ninguna, así que lo que deben hacer es cubrir las expectativas que tienen sus grupos de interés para de esta manera lograr la confianza y la credibilidad necesaria para construir una buena reputación de marca.

No es tan difícil como parece, sólo son 3 valores, pero si de verdad la marca quiere trabajarlos deberá incluirlos en su ADN empresarial.

En fin que el camino está marcado. Ahora solo hace falta orientar la marca a dichos valores para no perder clientes.

 

Carlos Pursals

Reputation Manager

 

 

Foto: Shutterstock


Comunicación y talento

Sin duda, la crisis ha supuesto un punto de inflexión en la gestión del talento en las empresas españolas, preocupadas en este momento fundamentalmente por los números y los balances, cuando no por los recortes o los despidos.

Esta situación no sólo influye negativamente en la gestión del talento dentro de las compañías, sino que con demasiada frecuencia acaba erosionando la confianza de nuestro primer y más cercano público objetivo, nuestros empleados. Los expertos en recursos humanos nos lo repiten desde hace años, también en crisis debemos cuidar a nuestras plantillas si no queremos ver cómo los mejores profesionales nos abandonan o nuestras compañías añaden a sus dificultades económicas, la falta de rendimiento, de productividad y un ambiente erosionado por la pérdida de confianza del personal que se queda. “Una empresa no puede prosperar si no tiene a sus empleados detrás”, recuerda Isdell.

Resulta bastante obvio, aunque sorprendentemente ignorado por muchas organizaciones, que sólo saldrán airosas de la crisis aquellas compañías que hayan sabido cuidar a sus empleados, conservar su capital de talento y hayan pensado a largo plazo, siendo responsables y creativos en sus políticas de recursos humanos para hacer partícipes a sus profesionales del destino de su empresa. Porque las personas no son el factor más importante en las empresas: son la empresa. Y el talento de esas personas es la llave que abre la puerta a nuevas ideas, a la innovación, a la competitividad y al éxito.

Y es aquí donde entra en juego la Comunicación Interna, un arma no tan secreta pero infrautilizada hasta extremos inimaginables. En estrecha colaboración con los departamentos de Recursos Humanos, los profesionales de la Comunicación pueden ayudarnos a convertir el diálogo con nuestros empleados en el elemento de cohesión, motivación y confianza que retenga el talento y saque lo mejor de nuestro capital humano. La Comunicación Interna -que hoy debe ser necesariamente Comunicación Interna 2.0-, nos ayudará en la tarea de retener el talento, gestionar el conocimiento e incentivar a nuestros empleados, haciéndoles partícipes de la marcha de la organización e integrándolos en sus objetivos.

Mediante esa comunicación horizontal -sincera y comprometida con nuestro principal activo-, daremos sentido global al trabajo de cada uno de nuestros profesionales y podremos poner en marcha mejores prácticas que siempre se traducen en ahorros medibles de tiempo y dinero. Si a eso le sumamos el valor añadido de recoger en tiempo real el feed-back sobre lo que está ocurriendo en nuestra organización e invertimos en formación para que nuestro personal desarrolle su máximo potencial y lo ponga al servicio de la empresa, tendremos muchas más oportunidades de salir airosos de este bache.

 

Juan A. Martínez

Communication Strategist


Auge y caída de una marca

¿Cómo destruir toda una reputación?

El caso del ciclista es mucho más complicado. Durante muchos años ha estado defendiendo su inocencia ante los medios de comunicación y ante las autoridades deportivas mundiales y finalmente, tras un informe demoledor de la agencia antidopaje norteamericana, ha tenido que reconocer que se había dopado mientras era deportista profesional.

¿Por qué se ha llegado a este extremo? Cuando una marca sufre una crisis de reputación debe reaccionar rápido, como estrategia proactiva y como primera norma a seguir. Parece que Armstrong, que seguro que tenía asesores y abogados, no tenía a los mejores ya que los resultados finales son desastrosos. Por si alguien dudaba del error estratégico de “negar la verdad”, ahí van algunas de las consecuencias que va a tener para el ciclista:

1.- Pérdida TOTAL de credibilidad.

2.- Imposible recuperar la confianza, por muchas campañas de relaciones públicas que le preparen.

3.- Ha sido apartado de la fundación que el mismo creó para luchar contra el cáncer: livestrong.

4.- Le han retirado los 7 tours de Francia que ganó.

5.- Se enfrenta a demandas judiciales de las autoridades federales y deportivas por mentir en sus declaraciones que hizo bajo juramento.

6.- Los patrocinadores le han retirado su apoyo, aunque mantienen el apoyo a su exfundación. Solo un dato: los patrocinadores le aportaban más de 15 millones de dólares al año.

En definitiva, este es un claro ejemplo de una mala gestión de una crisis prolongada en el tiempo, para acabar finalmente reconociendo que se ha dopado muchos años. Creo que es lo peor que ha podido hacer. Además, el vacío de comunicación que ha acumulado durante tanto tiempo ha hecho que empeore su situación. En lugar de liderar él mismo su propia reputación, ha permitido que otros hablaran por él.

El caso del auge y caída de la marca Lance Armstrong seguro que será recordado por la historia durante muchos años como ejemplo de lo que NO se debe hacer, como fue en su día el caso de Artur Andersen.

No se ha cumplido ninguno de los principios elementales que hay que cumplir en un programa de reputación de crisis. Realmente es una pena y esperamos que se puedan sacar conclusiones para que no ocurra otro caso similar.

Carlos Pursals

Reputation Strategist

 

Más sobre reputación de marca en : www.reputaciondemarca.com

Photo: Marc paganini Photography/Shutterstock.com


Ranking marcas no comerciales

Al igual que a final de año o principios de año se hacen los rankings de todo tipo, las marcas más valoradas o las más queridas o las más odiadas o lo que sea, se me ha ocurrido hacer un nuevo ranking a raíz del estudio de metroscopia para El País sobre el grado de aprobación ciudadana de instituciones y grupos sociales.

Pues bien para el conjunto de los ciudadanos los 3 ganadores del pódium de “marcas no comerciales” más reputadas son, por este orden, los científicos, los médicos y las pyme’s.

La verdad es que me he quedado muy sorprendido que estas 3 “marcas no comerciales” hayan ocupado este pódium, ya que suelen ser marcas que no pueden destinar mucho tiempo ni muchos recursos a construir su reputación, ya que bastante tienen con poder sobrevivir en la actual situación económica.

De esto podemos decir que si la reputación es “el prestigio consolidado que los grupos de interés tienen sobre las acciones que lleva  acabo una marca a lo largo del tiempo”, los científicos, los médicos y las pyme’s han sido capaces, a pesar de los recortes, la precariedad y mucho esfuerzo y trabajo, ser capaces de llevar a cabo una tarea muy pequeña, pero diaria y constante, para generar credibilidad y confianza en la ciudadanía.

Me alegro mucho de este ranking y de las 3 primeras posiciones por que ello debe significar que los grupos de interés valoran que son uno de los pocos elementos que quedan y que pueden ayudar a salir de esta situación de crisis económica que empieza su sexto año y espero que sea el último.

Por otro lado me permito listar, según el mismo estudio cuales han sido las 5 peores “marcas no comerciales” valoradas. Que nadie se sorprenda por que creo que algunas marcas se lo han “ganado a pulso” ya que las acciones que han llevado a cabo a lo largo del tiempo no les han permitido ganarse una buena reputación.

 

Por orden descendente según el estudio, del lugar 33 al 37 que es el último, las “marcas no comerciales” con peor reputación son:

33.- Los obispos

34.- El parlamento

35.- Los bancos

36.- Los partidos políticos

37.- Los políticos

 

 

Creo que sobran las palabras, ya que los ciudadanos no somos tan tontos como nos hacen creer. Les queda mucho camino por recorrer a estas “marcas no comerciales” para poder recuperar prestigio y credibilidad, la base de la construcción de una buena reputación.

 

Carlos Pursals

Reputation Strategist en Branwad®

 

Más sobre Reputación de Marca en reputaciondemarca.com

 

 


La construcción de la reputación de las ONG’s: elemento clave para su supervivencia

Nadie pone en entredicho que el llamado tercer sector (ONG’s y Fundaciones) son clave para el desarrollo social y económico de una sociedad. Nadie pone en entredicho la labor que llevan a cabo y la sustitución que hacen de los deberes que corresponderían al Estado, y que gracias a este sector se están cubriendo muchas necesidades.

Teniendo estos principios muy claros, también es de recibo explicar que las ONG’s (no todas ellas, por supuesto) han tendido durante muchos años a tener una dependencia en sus ingresos por parte de fondos públicos, sin trabajar en profundidad las reformas internas necesarias para cambiar esa balanza y así conseguir que la mayoría de fondos provinieran del sector privado en lugar del ámbito público.

Ahora les entrarán las prisas después de leer que, según un estudio de Esade, PWC y la Caixa, la falta de financiación puede acabar con la actividad de una de cada cuatro ONG’s debido fundamentalmente a su caída de los ingresos.

Por lo que parece algunas ONG’s están obligadas a desaparecer, con el problema que ello conlleva de dejar de prestar servicios a personas muy necesitadas, y otras ONG’s están obligadas a fusionarse para poder existir. Conociendo a algunas de ellas, veo difícil esta situación ya que suelen primar más los intereses de cada una de ellas en lugar de pensar en un futuro diferente.

Para poder cambiar esta tendencia, las ONG’s no tendrían más obligación que invertir recursos en construir su reputación de marca, al igual que cualquier otra marca lo haría. Pero además en su caso deben construir esa reputación desde estrategias que les puedan otorgar credibilidad y confianza ante posibles donantes privados, sean personas o empresas: la transparencia y la rendición de cuentas son imprescindibles.

Solo de esta manera se podrá lograr, por ejemplo, que se incremente ese 9% de ciudadanos españoles que colaboran regularmente con alguna ONG a un porcentaje del 15/30% de los ciudadanos de otros países de nuestro entrono que si colaboran regularmente con alguna ONG.

También deben trabajar dichas estrategias de reputación para acercarse al sector empresarial que es el que les puede ayudar a conseguir esos fondos que les permitan seguir ejerciendo su labor humanitaria.

Solo depende de ellos que lo puedan conseguir y de la voluntad que pongan en ello, pero hay que invertir en reputación para sobrevivir en un entorno tan complicado como el actual donde no sirve aplicar las “recetas” del pasado sino que hay que repensar las cosas de otra manera.

Estoy convencido que invirtiendo en reputación, las ONG’s podrán conseguir sus objetivos.

*Más sobre Reputación de Marca en http://www.reputaciondemarca.com

Carlos Pursals