EL NUEVO LIDERAZGO

Si alguna vez hubo un momento que exigió un nuevo manual de liderazgo, es este. Para los que están en posiciones de liderazgo, la crisis del coronavirus es un desafío sin precedentes, un completo punto de inflexión. ¿Cómo afecta el Covid-19 al liderazgo?

En tiempos de crisis, la necesidad de liderazgo crece de forma aún más perceptible y la falta de liderazgo no se pasa desapercibida. A nivel empresarial, las decisiones que se tomen no sólo harán o desharán una empresa, sino que tendrán efectos directos y duraderos en la vida de las personas.

Abordar el liderazgo en momentos como estos requiere antes que nada un completo cambio de mentalidad. Cuando lo que se pide a los líderes es que actúen en circunstancias conocidas, puede funcionar que lo den todo hasta el último suspiro en favor del equipo, en beneficio de la Compañía.

Pero en tiempos de profunda incertidumbre como estos, para que los líderes puedan detectar los icebergs y reconocer las oportunidades ocultas lo que necesitan no es resistencia, si no juicio.

En este entorno lo que ocurre además es que la verticalidad pierde fuerza a favor de la horizontalidad. Cada uno de nosotros está llamado a ser en parte líder, o como mínimo a comportarse como tal. En un mundo conectado y en red, que ha cobrado más fuerza que nunca, las habilidades colectivas no pueden desestimarse si no que deberían ser profundamente empoderadas. Es momento para reforzar el rol de los líderes democratizando una visión más amplia del concepto del liderazgo.

El líder ¿nace o se hace?

Este es un antiguo debate, desde la idea de que los líderes son aquellas personas con una carismática forma de ser, que inspira a los demás para que les sigan. Esta es una visión del liderazgo basada en la personalidad, algo que las empresas ofrecían a aquellos con “alto potencial”, que tenían las capacidades internas para convertirse en líderes de los demás.

Pero las cosas están cambiando, gradual pero firmemente. El concepto de una relación jerárquica y vertical entre “líderes” y “seguidores” o “gerentes” se ha vuelto cada vez menos descriptivo del nuevo mundo de los negocios. En su lugar emergen redes, telarañas, relaciones, alianzas, colaboraciones, empresas conjuntas, ecosistemas, culturas y comunidades. El liderazgo es así compartido.

No es algo que aplique solo a compañías digitales, está ya integrándose en la industrial en general, a partir de abastecimientos globales, cadenas de suministro modulares, etc.

Lo que esto significa para el liderazgo es simple pero profundo: las relaciones esenciales ya no son las relaciones verticales contenidas dentro de los silos corporativos, sino las horizontales que vinculan a las personas a través de los límites de la organización. El nuevo liderazgo no es vertical, es horizontal.

Esto obliga a reconsiderar la propia definición del liderazgo: el líder no trata que la gente le siga, si no que las cosas ocurran. Y ocurren generando movimiento alrededor de un objetivo común, alineando equipos, compartiendo creencias y actitudes. Las habilidades de liderazgo horizontal encajan con la influencia, la persuasión, la confianza y la integridad. Particularmente con la integridad.

4 IDEAS CLAVE PARA EL NUEVO LIDERAZGO

Apostar por el cambio y abrir la mente

Construir sobre lo que sabes es sencillo. Desarrollar sobre tendencias es previsible. Crear sobre lo desconocido requiere un cambio de mentalidad. La mejor estrategia es pensar a lo grande. 

El new normal requiere new stability

Es común focalizarse en los errores y entrar en pensamientos negativos. Establece nuevas normas y estructuras que ayuden a avanzar y encontrar una nueva estabilidad. Incorpora flexibilidad, agilidad, empatía y colaboración.

La transparencia genera legitimidad

La transparencia y la honestidad lejos de hacerte vulnerable son fundamentales para generar sentimiento de confianza y legitimidad.

No esperes una oportunidad, créala

Para encontrar una oportunidad es necesario partir de una actitud proactiva y no reactiva. El éxito llega encontrando oportunidades en medio de los problemas.

Por último, señalar que el propósito final de cualquier líder se encuentra en desarrollar la transformación personal necesaria para ayudar a transformar la sociedad. Cambiar la perspectiva de uno mismo agilizará todo el proceso.

 

Carlos Puig Falcó

CEO de Branward

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